====== NUEVO INFORME SOBRE ELS MUNTS ====== M. Berges En noviembre de 1967 iniciábamos las excavaciones metódicas de las ruinas romanas de Els Munts. El yacimiento arqueológico era ya conocido, podemos decir que desde siempre. Ya en el siglo xvi, Pons de lcart se había ocupado de estas importantes ruinas, y en nuestra época, lo hacen arqueólogos tan conocidos como Bosch Gimpera, Schuiten. Mateu i Llopis, Sánchez Real ... Fue precisamente este arqueólogo, colaborando con Serra Vilaró quien inició las excavaciones parciales y la recuperación de los mosaicos l. Han transcurrido diez años y es quizá el momento, aprovechando la invitación que se nos hace de colaborar en esta revista que ahora nace, de hacer un breve resumen. un breve balance, de los trabajos realizados y fmtos obtenidos en esta espléndida villa. Estas líneas nos permitirán aclarar algunos conceptos, desterrar interpretaciones que las excavaciones han venido a demostrar que no eran acertadas, y al mismo tiempo presentar nuevas hipótesis de trabajo que el tiempo y los futuros trabajos de excavación se encargarán de confirmar o rectificar. Veamos para empezar las interpretaciones que se han dado sobre Las ruinas. La presencia de vestigios romanos en un área tan extensa, ya que solamente el núcleo principal se inscribe en un rectángulo de doscientos por cien metros, hizo pensar en un principio a los arqueólogos e historiadores, en la existencia de un núcleo de población, de aquí que incluso se identificaran a las ruinas con la Palfuriana que aparece citada en el Itinerario de Antonino como primera estación en la calzada romana al norte de Tarragona. Incluso se llegó a pensar que se trataba de una población fortificada. La existencia de unos, al parecer, depósitos junto a la playa hacia suponer la presencia de una fábrica de salazones: etc. Sin embargo, las excavaciones de estos años han venido a desmentir estas hipótesis, aunque como decimos más arriba. no se ha aclarado totalmente el capítulo de las interpretaciones. Lo que si es cierto, es que nos encontramos ante una sola villa o con lenguaje actual casa-palacio de gran extensión superficial y de notable riqueza. Respecto al tamaño y riqueza vale la pena recordar las palabras del tratadista romano Vitruvio. en el Libro VI. cap. IX, cuando dice que las personas ilustres que ejercen honores y cargos públicos, se harán sus casas no sólo en la ciudad sino en el campo, con «vestíbulos regios, atrios magnificos y dilatados peristilos, parques, jardines y anchos paseos, ejecutado todo con majestad y grandeza. Tendrán también bibliotecas, galerías de pinturas y basílicas no inferiores a las públicas, pues en sus casas se tienen frecuentes consejos públicos... » Vitruvio escribía estas palabras muy pocos años antes de que se erigiera esta villa. sin duda por encargo de algún rico personaje de Tarragona de hacia la época de Claudio, y cien años más tarde a mediados del s. ir después de J.C. aparece en Els Munts, un personaje conocido, un dunvir, de nombre Cayo Valerio Avito que ya conociamos por varias inscripciones, y que se dejó en esta casa un cuño de bronce de 6.8 cm de diámetro, inservible en Altafulla pero que usaría en su antigua residencia de Augustóbriga para acuñar posiblemente tejas o ánforas. con su nombre y municipio. La inscripción del cuño es retrógrada para que al estampillarla diera lectura positiva. y su transcripción es la siguiente C(ai) Valeri Aviti J Augus J tobri J ga. El profesor Alfoldy que ha estudiado recientemente la epigrafía tarraconense, hace venir a este personaje de la Augustóbtiga de Muro de Agreda, en Soria, y no de la extremeña como nosotros pensábamos en un ptincipio o de las inmediaciones de Cádiz según interpretación de Hübner a base de las lápidas. De nuestro personaje sabemos por otros epígrafes tarraconenses' que había sido trasladado a Tarragona por orden del emperador Antonino Pío. El hallazgo de este cuño nos ha permitido por tanto conocer a uno de los patricios que moraron en esta rica mansión, además de aclarar su lugar de procedencia. Hay que dar tiempo a las excavaciones para que nos vayan reconstruyendo. paso a paso, la historia de esta villa. En consecuencia, y resumiendo. las excavaciones nos demuestran que nos hallamos ante una simple casa aunque de extensión y fasto poco frecuentes, y que sería utilizada al menos por alguno de s u s moradores. como segunda residencia, para descansar del ajetreo del bullicio y los problemas de la capital, de la Tarraconense. No obstante algunos detalles nos han hecho a veces pensar en algo más que en una casa de uso puramente residencial, ya que la presencia de tres conjuntos de termas, dos en la propia villa como veremos, y unas terceras en la playa, y además el tamaño de ellas, podría sugerir la existencia de una explotación o uso de tipo termal-religioso o de termas-casa de juegos. Por supuesto que esta idea no deja de ser una hipótesis o simple conjetura, frente a la de casa residencial, mucho más lógica y real en base al conocimiento actual de las ruinas. Aclarada ya la naturaleza de las ruinas, vamos a pasar aunque sea someramente a describir las distintas partes ya conocidas de la villa, siguiendo para ello el plano general, figura núm. 1, lo que nos permitirá al mismo tiempo, a la nueva luz de lo excavado, aclarar que no fue un pueblo amurallado ni de tipo industrial como apuntábamos más arriba. La villa se asienta sobre la colina de Els Munts, abierta hacia el mar, y las distintas dependencias se van adaptando a la topografía del terreno, existiendo un desnivel entre las habitaciones del norte y las termas situadas al suroeste, de unos diez metros. El posterior terraplenado en bancales de cultivo, ha hecho que la conservación d e las ruinas sea muy desigual, arrasadas en algunos sectores casi totalmente y conservadas en otros. En general, se han conservado mejor las paredes de hormigón que las de piedra ya que las paredes de piedra han servido a su vez como cómoda cantera o se han utilizado para hacer cal. No faltan paredes mixtas de hormigón y ladrillo, o los grandes sillares de piedra extraídos sin duda de una cantera que se encuentra junto a las ruinas, hacia el Este, ni tampoco falta la presencia de muros de tapial o de adobes. empleados sobre todo en divisiones interiores entre las distintas habitaciones. Entre los restos de la villa que siempre han estado visibles tenemos la habitación No. 1 del plano general. que por su forma semicircular y aspecto externo se interpretó como un torreón de la supuesta muralla, cuando sin duda es una simple habitación rematada en forma ahsidal que debe formar parte de las termas existentes en el sector noroeste de la villa. de las cuales sólo un pequeño sector se ha excavado hasta estos momentos. El recinto No. 2, extremo noreste del plano general, de planta rectangular de 21,50 m por 5.5 m y 3.50 m de profundidad, aparece dividido en ocho compartimentos aunque comunicados entre sí, por muros y arcos de medio punto y corresponde a un gran depósito de agua perfectamente conservado (figura n." 2). Está construido al borde de un fuerte desnivel del terreno y de él solo era visible la cara exterior norte del muro longitudinal, de fuerte hormigón romano, de 55 cm de espesor, y que con su aspecto de robustez había inducido a identificarlo como un lienzo de muralla, y a nosotros, antes de efectuar la excavación, a darle una función de simple muro de contención de tierras para nivelar las habitaciones de aquel sector de la casa. No deja de ser significativo y aleccionador lo peligroso que resulta el lanzar hipótesis apriorísticas. aunque siempre necesarias para poder avanzar en el camino de la investigación. El depósito, como decimos, está bien conservado, y en su parte superior todavia quedan huellas de una reutilización posterior, quizá en la edad media cuando ya estaba totalmente enterrado e inservible como depósito de agua. Hay que añadir que los dos compartimentos del oeste fueron utilizados más recientemente por algún pages abriendo una brecha en el muro exterior para utilizarlo como caseta o refugio, haciendo desaparecer la arcada intermedia. Al sur de este gran depósito aparece un fuerte muro con de un compacto pavimento. n? 3 del plano general, perteneciente también a otro depósito. junto a este muro aparecen fundamentos de otros muros romanos y medievales, además de un pequeño pozo. Más al sur encontramos a la conocida «tartana», No. 4 del plano general, uno de los restos más populares de la región. Se trata de un pequeño depósito de agua, elevado sobre la superficie y no excavado en el subsuelo, que hoy aparece aislado de su contexto, y que por conservar todavia su bóveda de hormigón de medio cañón le ha valido el sobrenombre con que se le conoce. El viejo camino de Els Munts, hoy todavia e n uso, corta en dos provisionalmente una gran sala terma1 (n." 5 de plano, fig. 1 ) . rodeada por un pasillo que todavia conservaba restos de un mosaico polícromo. En el muro suroeste se abre una pequeña bañera o piscinita. Falta excavar esta zona que por otro lado está mal conservada debido a que aflora la roca y al ser la parte más elevada está muy erosionada. pero es posible que estas termas estuvieran ya inservibles cuando se construyeron las del sur que veremos más adelante. No podemos detenernos a analizar con detalle en este breve comentario, todos los restos existentes en la zona que señalamos con el n." 6 en el plano general, debido a la complejidad de los restos de este sector por las sucesivas reformas y reconstrucciones que sufrió aquí la casa. Como más significativos y de mejor comprensión hay que señalar el ángulo bien conservado de una habitación, levantada en el siglo III sobre otra más antigua y que ha estado también siempre visible. Sus paredes descarnadas, de hormigón, nada nos dicen hoy del rico revestimiento de mosaico de opus sectile, es decir de un fino mosaico hecho con plaquitas marmóreas y de pastas vítreas de llamativos colores, cuyas huellas todavía alcanzamos a descubrir al efectuar la limpieza de los muros. Al sureste de estos muros encontramos un recinto a un nivel más profundo construido en parte dentro de un depósito más antiguo, y que iba cubierto por una fuerte bóveda de cuyos arcos de sillares se conservan los arranques. En el centro de este pequeño habitáculo se abre un pozo de 12 m de profundidad. hoy sin agua pero que, en su momento, sí que la debió tener ya que se construyó incluso su brocal de fuertes sillares. Una escalerita de finos peldaños daba acceso al nivel superior del resto de las habitaciones. Antes de seguir adelante vamos a hacer un inciso para intentar aclarar o justificar el problema del agua en la villa. La cantidad de agua necesaria para el consumo ordinario y sobre todo para el mantenimiento de las termas. tenia que ser muy importante. Es una pregunta que se hace cada visitante de las ruinas, y aunque quizá un día las excavaciones y la arqueología nos aclaren el problema, hoy no podemos sino adelantar unas hipótesis aun a riesgo de equivocarnos. El agua de lluvia era insuficiente. El caudal que pudiera proporcionar el pozo ya citado tampoco seria suficiente, y además es muy moderno (s. 111-IV) dentro del contexto histórico de la villa. Naturalmente que pudo haber más pozos que hoy todavía no conocemos o recoger toda el agua piuvial de la vaguada donde se asienta la casa, pero la hipótesis que creemos más viable y además más sugestiva es la de la existencia de un posible acueducto que trajera las aguas directamente del río Gayá. El Gayá que desemboca a dos kilómetros escasos de las ruinas conserva aguas arriba restos de un acueducto labrado en la roca, que sin mucha certeza se supuso que podia abastecer a la propia Tarragona, pero que nada impide que fuera construido y usado por los personajes de nuestra villa, compartido con otras villas de las cercanías o de uso exclusivo como ocurría por ejemplo en Roma con la noble familia de los Quintilios, que prescindieron de las aguas públicas construyéndose su propio acueducto. Siguiendo la descripción de los restos, vemos con el No. 7. un horno de cal moderno, causante sin duda de la gran destrucción de la villa. Alli irían a parar muchas piedras de los muros, y tampoco se escaparían de perecer calcinados los capiteles marmóreos o las estatuas más asequibles, ya que como es bien sabido el mármol da una calidad mejor de cal. Junto al horno calero se ven unos depósitos semiesféricos de uso industrial o doméstico de la villa, además de distintas habitaciones de precaria conservación amén de un sinfin de canalillos y conducciones de agua rehechos varias veces al ir quedando inutilizados por el uso o por el cambio de planes y necesidades. Un nuevo depósito encontramos, señalado con el No. 8 en el plano general, construido precisamente en el interior de una habitación que todavía en la parte superior conserva restos del estucado policromo con que estaba decorada. El depósito lo descubrimos totalmente cubierto de escombros romanos con abundante cerámica que ha permitido reconstruir algunas vasijas. y además encontramos entre una capa de adobes y tierra de tapial una cabeza de Antinoo, el joven bitinio acompañante asiduo y amigo incondicional del emperador Adriano'. También hallamos dos interesantes válvulas de bronce que servían para cerrar el paso o dar agua de este depósito, posiblemente, a las fuentecillas de la habitación No. 10 que veremos después.. El No. 9 del plano general corresponde a un gran ambulacro o pasillo en forma de ele de unos 60 y 32 m de longitud. El pasillo, por un lado, daba acceso a las habitaciones y dependencias de la villa, y por el otro. porticado se comunicaba con un amplio jardín. De este pasillo únicamente el tramo más corto estaba cubierto por mosaico, del que. ya se ha arrancado una parte conservándose el resto oculto por una capa de tierra de casi dos metros de espesor que todavía espera la piqueta del arqueólogo lo mismo que las habitaciones que dan acceso a él. En el tramo más largo, hasta estos momentos se han puesto al descubierto tres lujosas habitaciones (n." 10 del plano general) cuyos policromos mosaicos del siglo in ya arrancados y consolidados. sólo esperan el vallado y la vigilancia adecuada de las ruinas para volver a su lugar de origen. La mayor de estas habitaciones tenia en el centro siete fuentecillas o surtidores de planta octogonal. Al noroeste de estas habitaciones se conservan una serie de dolia o grandes tinajas para contener y conservar granos o líquidos y que correspoden a la parte rústica de la villa pendiente también de excavación. Al otro lado del pasillo, en el exterior de la villa edificada, en el hortus o jardín. se pueden ver nuevos depósitos de agua, de los cuales el No. 12 era un pequeño ninfeo del jardín mientras que el que lleva el No. 14, del que sólo se conserva la planta, era un gran depósito empleado como reserva y abastecimiento de las grandes termas del sur (n." 15) de las que hablaremos con más detenimiento. ===== LAS TERMAS ===== Ya hemos citado de pasada la existencia en Els Munts de tres conjuntos termales. A las primeras termas hemos hecho referencia más arriba al describir las habitaciones No. 1 y 5 del plano general, y que están pendientes de un estudio y de una excavación completa. Otro conjunto terma1 lo encontramos desplazado de la villa, en la playa, cuyo plano completo y descripción de lo que el paso del tiempo y los embates del mar han dejado de ellas, lo publicamos en nuestro informe sobre Els Munts del Boletín Arqueológico de 1969-70. Estas termas de la playa, que apravechaban sm duda la propia playa como palestra y el mar como piscina natatoria, son una muestra más del practicismo romano conjugado al lujo y sibaritismo de estas instalaciones d e la villa. Su excavación demostró por otro lado que los restos de pavimentos hidráulicos visibles correspondían a las dependencias temales y no a unos depósitos de salazones o a una piscifactoría como también era presumible interpretar a base de tantos paralelos de este tipo existentes a lo largo de la costa del sur principalmente, dada su extrema cercanía al mar. También recordábamos en aquel informe, que las termas no estarían en su origen tocando al mar como ahora sino ligeramente apartadas de él. ya que al parecer el nivel del mar ha subido casi dos metros, en esta zona de Tarragona, por distintos factores geológicos. Respecto a las termas del sur de la villa, o termas inferiores como antes las denominábamos, por su menor elevación o altitud topográfica respecto a las del norte de la villa, vamos a detenernos algo más ya que es la única zona de la casa que ha sido excavada en su totalidad. aunque en aras al aspecto divulgativo de este artículo, y a la brevedad del mismo, no podamos presentar los materiales ceramicos y de todo tipo allí recuperados, ni los resultados de cortes y sondeos más propio para la memoria exhaustiva que tenemos en preparación que para un trabajo de este carácter. Al mismo tiempo y aunque el concepto de termas es conocido más o menos por todos, y aparece en cualquier diccionario o librito de divulgación, iremos dando alguna pincelada explicativa que aclare el concepto de lo que era y representaba el baño entre los romanos. La importancia que tienen unas termas dentro de una casa, o bien las de tipo público tan abundantes en cualquier ciudad, o las de fin terapéutico aprovechando aguas termales o medicinales, y por tanto la cantidad de termas que todavía han llegado hasta nosotros, sólo se explica viendo el carácter que para el romano tiene el baño, ya que no es el simple aspecto del aseo personal que, en general, tiene nuestra sociedad actual. sino que para el romano, las termas son además un lugar de reunión donde pasa un buen número de horas de ocio al día, haciendo ejercicio, sudando. jugando o charlando con los amigos. En cuanto a su estructura terma1 con sus distintas habitaciones, agua caliente o fria, etc., no hacen mas que seguir las prescripciones médicas, especialmente las de los famosos Celso o Galeno. El uso del baño caliente en las termas. aunque ya era conocido y practicado por los griegos, recordemos las citas de Homero por ejemplo, es un invento tipicamente romano en cuanto a la introducción de habitaciones caldeadas mediante las suspensurae (las «gloriasi, que todavía perduran en la Meseta) es decir la calefacción de los cuartos mediante la elevación de los pisos unos 80 cm (hipocaustum) del suelo mediante un bosquecillo de pequeñas columnas o pilares para dejar pasar el fuego, humo y aire caliente procedente de unos hornos exteriores donde normalmente se quemaba carbón vegetal o cualquier otro combustible. Este tipo de calefacción se pone en uso en el s. i antes de J.C., como ya nos los describe Plinio en su Historia Natural, inventado, dice, por Sergio Orata aunque parece que no fue el inventor sino el mero introductor de esta nueva moda. Como dato del interés creciente del mundo romano por el uso de las termas, recordemos que mientras en la Roma augustea sólo había 133 establecimientos públicos de este tipo, en el siglo iv pasaban del millar. También su perfección constructiva, su tamaño y su lujo fue aumentando con el paso de los tiempos hasta culminar con las grandiosas termas de Caracalla o de Diocleciano. Recordemos también respecto a nuestras termas ubicadas en la playa, que ya Plinio el Viejo recomendaba como beneficiosos para la salud el baño de agua dulce y salada, lo mismo que una inscripción de Pompeya. En cuanto al lujo creciente que se va introduciendo, sobre todo, en el interior de las termas, y que vemos reflejado en las nuestras de Els Munts, baste recordar una vieja cita de nuestro Séneca (Epístolas. 86. 4 SS.) cuando en su carta a Lucilius, a propósito de la sobria villa de Escipión. le dice: «He visto su casa de campo con su baño estrecho y oscuro. según costumbre de nuestros mayores ... y ahora quien se dignaría bañarse alli? Se mira como pobre y miserable cuando las paredes no brillan de múltiples y preciosas ornamentaciones, si sobre el mármol de Alejandria no se incluyen incrustaciones de mármol de Numidia, si la piscina no está forrada por mosaicos de colores variados que la hacen parecer una pintura; si la bóveda no está oculta bajo el vidrio; si los baños en los cuales se transpira no tienen bordes en piedra de Tharsos, que no se vería en otros tiempos sino en los templos y si los grifos del agua no son de plata», Séneca prosigue: